El final del verano marca un momento clave para los colegios: preparar las instalaciones para recibir de nuevo a alumnos y profesores. La previa limpieza en colegios es clave.

Tras semanas de inactividad o uso reducido, es fundamental garantizar que aulas, comedores y zonas comunes estén perfectamente limpios y desinfectados. Una correcta planificación no solo mejora la imagen del centro, también protege la salud de toda la comunidad educativa.

Un colegio limpio y seguro transmite confianza a las familias y tranquilidad al profesorado.

Checklist básico limpieza en colegios: aulas y espacios comunes. 

En el entorno escolar, cada área requiere un protocolo específico que garantice la eliminación de agentes patógenos y la seguridad de los usuarios.

La limpieza no puede limitarse a lo visible, sino que debe seguir pautas de desinfección avaladas por normativa y aplicadas por personal cualificado:

  • Aulas y despachos: es recomendable realizar una limpieza integral de superficies horizontales y verticales (suelos, mesas, sillas, pizarras y armarios), complementada con la desinfección de puntos de contacto crítico como pomos, interruptores y equipos informáticos.

El uso de productos biocidas autorizados por el Ministerio de Sanidad asegura la eficacia frente a virus y bacterias.

  • Zonas comunes: pasillos, bibliotecas y salas de profesores acumulan tránsito constante.

Aquí se aconseja una desinfección profunda con técnicas de pulverización o nebulización controlada, que permiten alcanzar superficies de difícil acceso. Una adecuada ventilación natural o mecánica debe formar parte del protocolo para garantizar la renovación del aire.

  • Servicios y vestuarios: son áreas de riesgo elevado. La rutina debe incluir limpieza varias veces al día con detergentes desincrustantes y desinfectantes de amplio espectro, incidiendo en lavabos, grifos, pomos y suelos.

También es clave la reposición de consumibles higiénicos (jabón, papel secamanos, gel hidroalcohólico) como parte de un plan preventivo de salud.

Comedores y cocinas: áreas críticas bajo control higiénico 

 

Los espacios donde se manipulan y consumen alimentos requieren un plan de limpieza y desinfección (PLD) aún más riguroso, ya que la seguridad alimentaria está directamente vinculada a la higiene de las instalaciones.

Un protocolo eficaz debe contemplar:

  • Superficies de trabajo y utillaje: limpieza con detergentes específicos seguidos de desinfección con productos biocidas autorizados.

Es imprescindible establecer una frecuencia documentada y un registro de verificación que garantice el cumplimiento.

  • Mesas, sillas y bandejas: desinfección después de cada servicio, prestando atención a bordes y zonas de contacto directo con manos y alimentos.

La utilización de paños desechables o sistemas de un solo uso minimiza el riesgo de contaminación cruzada.

  • Cámaras frigoríficas y almacenaje: revisión y limpieza de estanterías, suelos y paredes con productos desengrasantes y desinfectantes. Se debe verificar la correcta temperatura y eliminar cualquier residuo acumulado durante las vacaciones.
  • Gestión de residuos: vaciado diario de contenedores con bolsas homologadas, limpieza y desinfección de cubos, y ubicación en zonas ventiladas para evitar focos de proliferación bacteriana.

Un comedor escolar higienizado no solo cumple con la normativa, también protege a los alumnos de intoxicaciones y refuerza la confianza de las familias.

Tres claves para una vuelta al cole segura 

  1. Planificación previa: programar la limpieza profunda antes de septiembre.
  2. Equipos profesionales: contar con personal especializado y productos homologados.
  3. Mantenimiento diario: reforzar protocolos de desinfección en los primeros meses.

La vuelta al colegio no solo implica libros y mochilas nuevas.

Un entorno seguro e higienizado es la base para un curso escolar tranquilo, donde alumnos y profesores puedan centrarse en lo más importante: aprender y enseñar.

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