La batalla contra la contaminación en planta no siempre se ve. Hay superficies que pasan la inspección visual y que están «ok» según el protocolo de limpieza industrial, pero que esconden una película adherida donde los microorganismos se agrupan, se protegen y esperan su momento.

Los biofilms son comunidades microbianas organizadas que generan su propia coraza, no se eliminan con un pase rápido de desinfectante, complican los protocolos rutinarios y reaparecen en los mismos sitios si no hay método.

En este artículo del blog de Covamur, vamos a explicar cómo se gestionan los biofilms dentro de un plan de limpieza industrial pensado para planta. Revisaremos dónde suelen aparecer, qué condiciones los favorecen y qué ajustes de método ayudan a retirarlos con consistencia.

Qué es un biofilm y por qué cambia las reglas 

Un biofilm es una comunidad microbiana pegada a una superficie, envuelta en una matriz extracelular que funciona como escudo. Esa matriz se alimenta de humedad, restos orgánicos y cualquier microfisura donde asentarse. El resultado es un foco estable, difícil de eliminar, que se reactiva en cuanto las condiciones vuelven a ser favorables.

Más que suciedad normal, hablamos de una estructura organizada que resiste desinfectantes estándar porque la matriz protege a los microorganismos del contacto directo. Por eso, una rutina que funciona bien con contaminación superficial puede quedarse corta ante un biofilm consolidado.

El control de biofilms exige secuencia, parámetros definidos y comprobación posterior. Sin esos tres elementos, la limpieza pierde eficacia con el tiempo.

Dónde aparecen con más frecuencia en planta 

Los puntos donde se forman biofilms suelen compartir tres cosas: geometrías complejas, humedad recurrente y accesos difíciles. Cuando queremos abordarlos desde la limpieza industrial, estos son los focos más habituales:

– Uniones, juntas y codos: Las turbulencias retienen residuos. Las juntas mal selladas acumulan humedad. Los codos con ángulos cerrados dificultan el arrastre.

– Zonas de drenaje. Rejillas, canaletas, sifones, pendientes con charcos… cualquier punto donde el agua se estanca, aunque sea brevemente.

– Equipos con desmontaje parcial: Cintas transportadoras, guías, rodillos o protectores. Las zonas que no se desmontan a diario, pero sí acumulan producto cada turno.

– Intercambiadores y circuitos: Los puntos con temperatura y caudal variables, donde las condiciones cambian según el proceso y la limpieza no siempre llega igual.

¿Cuál es el protocolo técnico para eliminar y prevenir biofilms?

La prevención funciona cuando la limpieza se diseña por fases, con criterios APPCC y responsabilidades claras. Hace falta secuencia, parámetros y control.

  1. a) Preenjuague templado y controlado: Arrastra la carga superficial y prepara la superficie para que la química actúe. Sin este paso, el detergente se diluye con restos sueltos en lugar de atacar la matriz.
  2. b) Alcalino con acción mecánica: Emulsiona grasas y desprende la matriz del biofilm. La acción mecánica (cepillado, turbulencia, presión) es imprescindible ya que la química sola no rompe la estructura adherida.
  3. c) Enjuague completo: Deja la superficie libre de residuos químicos y lista para la desinfección. Un enjuague incompleto diluye el desinfectante y reduce su eficacia.
  4. d) Desinfección validada: Concentración definida y tiempo de contacto cumplido. No sirve aplicar y escurrir inmediatamente porque el desinfectante necesita tiempo para penetrar lo que queda de matriz.
  5. e) Secado y control de humedad: Reduce las condiciones favorables para que el biofilm reaparezca. Y es que una superficie húmeda es una invitación abierta.

 

La clave en biofilms limpieza industria es la repetibilidad basada en una misma secuencia, en los mismos parámetros y en los mismos puntos críticos. Cuando hay variación entre turnos o personas, los biofilms vuelven.

CONTACTA CON COVAMUR