El invierno cambia la vida dentro de una oficina. Más personas trabajando en espacios cerrados, menos ventilación natural, humedad acumulada y una mayor circulación de virus y bacterias. Todo eso se nota en el ambiente, en el confort y también en la salud de los equipos.

Para facilities managers y responsables de edificio, la limpieza de oficinas en invierno exige algo más que mantener un buen aspecto visual. El reto está en sostener la operativa diaria, reducir bajas innecesarias y conservar una imagen profesional cuando el entorno se vuelve más exigente.

En este artículo del blog de Covamur repasamos cómo enfocar la limpieza de oficinas en invierno desde un punto de vista práctico. Un checklist claro para reducir riesgos, priorizar esfuerzos y mantener los espacios de trabajo en condiciones estables durante la temporada de gripe y humedad.

 

Checklist práctico para la limpieza de oficinas en invierno 

 

En invierno, la limpieza necesita criterio y orden. Este checklist reúne los puntos clave que ayudan a mantener oficinas más saludables, reducir la propagación de virus y bacterias y sostener el confort diario sin complicar la operativa.

  1. Accesos y zonas de entrada
    Las entradas concentran el primer contacto del día. Tiradores, pasamanos, tornos y pulsadores de ascensor acumulan un uso constante desde primera hora. Reforzar su limpieza diaria ayuda a reducir la transmisión indirecta y mejora la percepción de orden desde el acceso al edificio.
  2. Puestos de trabajo compartidos
    En oficinas con puestos compartidos o espacios flexibles, las mesas, los apoyabrazos, las bases de conexión, los teléfonos y los teclados se utilizan por distintas personas a lo largo del día. Estos puntos requieren una limpieza específica y una rutina definida entre turnos para mantener el control higiénico.
  3. Salas de reuniones
    Los mandos de climatización, los botones de pantallas, todos los cables visibles y, por supuesto, las mesas de uso intensivo concentran contacto en periodos cortos. Una limpieza programada entre reuniones mantiene la sala operativa y reduce focos de contagio en espacios cerrados.
  4. Office y zonas de café
    Desde las neveras a los microondas, pasando por grifos, encimeras y máquinas de café, todo lo que se encuentra en una cocina reúne a muchas personas sin una responsabilidad clara sobre el espacio. Y en invierno, estas zonas necesitan una atención constante para evitar olores, restos y acumulación de bacterias.
  5. Aseos
    Un espacio crítico debido a la grifería, los dispensadores, los sanitarios, los secadores de manos y la reposición de consumibles. Todos estos elementos marcan el nivel real de la limpieza. Y es que, si un aseo estable transmite control, un aseo descuidado genera quejas inmediatas y desconfianza general.
  6. Frecuencias ajustadas al uso real
    La limpieza de oficinas en invierno funciona mejor cuando las frecuencias se adaptan a la rotación real. Por ejemplo, las zonas de paso diario requieren refuerzos constantes y los espacios de uso puntual funcionan con revisiones programadas tras su ocupación.
  7. Productos compatibles con espacios cerrados
    Conviene priorizar productos eficaces frente a virus y bacterias, compatibles con superficies habituales y sin olor residual. En invierno, el confort ambiental forma parte de la percepción de limpieza.
  8. Técnica y método de trabajo
    La forma de limpiar también influye. Usar los útiles adecuados en cada zona, trabajar siguiendo un orden claro y dejar actuar el desinfectante el tiempo necesario mantiene las superficies en buen estado higiénico.
  9. Coordinación con mantenimiento
    La limpieza de rejillas accesibles, el control del polvo en zonas altas y la detección de humedad funcionan mejor cuando hay comunicación fluida con el equipo de mantenimiento. El aire también comunica limpieza.

 

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